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#FICIC: ganadores! Una apuesta por el riesgo estético

Después de un sábado a sala llena y funciones agregadas, el domingo el público pudo disfrutar de las últimas proyecciones: la retrospectiva de Carmen Guarini con “Meykinoff” y su trabajo reflexionando sobre el cine de Cozarinsky, una nueva proyección la película de cierre “Los Hipócritas” y las gauchescas “Yo maté a Facundo” y “El cura Gaucho” de Lucas Demare.

Para quienes no habían podido ver las Ganadoras de esta edición del Festival, se programó una función especial con dos los cortos y el largometraje de la Competencia Internacional. “CORONADOS” de Josefina Alen y Abril Lucini fue el mejor corto de la competencia Cortos de Escuela Cine.ar y narra, así como lo hace Dennis Coté en “Ta peau, si lisse” y el documental “Transformer” de Michael del Monte, el mundo del fisicoculturismo y los pequeños entretelones de la preparación en una competencia.

La cámara de Alen y Lucini sólo intenta desde lo observacional, tras bastidores, adentrarse a los elementos poco convencionales que van asomando en esta trastienda en el armado de la competencia regional. Logran zambullirnos en este universo de un deporte tan particular, despegándose del regodeo de los cuerpos, para poner el acento en otros detalles que hacen que el corto genere un interés especial en la mirada.

El premio al mejor corto de la Competencia fue para “LAS DOS EJECUCIONES DEL MARISCAL”, del cineasta y guionista rumano Radu Jude donde pone en juego mediante el montaje y en paralelo, una filmación de la ejecución del mariscal Ion Antonescu –dictador rumano entre 1940 y 1944- versus una reconstrucción ficcional realizada en el año 90.

Jugando con la luz, el color y fundamentalmente con el sonido, arma un diálogo entre ambas filmaciones que sigue fiel a la búsqueda en su obra, donde el eje es siempre la historia rumana del Siglo XX, con su mirada lúcidamente crítica. “Blue Boy”, de Manuel Abramovich, obtuvo una mención especial.

La ganadora como Mejor Película de la Competencia de Largometrajes fue la brasileña “SOL ALEGRIA” de Tavinho Teixeira, que superó a “In the Desert” un ambicioso documental israelí que aborda el conflicto árabe-israelí en forma de díptico.

El jurado se inclinó sin embargo por el film de Teixeira reafirmando un poco más aún el espíritu del cine que respiró el festival, más apoyado en lo conceptual, en lo novedoso y en nuevos estilos narrativos y visuales, por sobre los más convencionales. “SOL ALEGRIA” es un filme vorazmente irrespetuoso en el mejor de los sentidos.

En una estructura desordenada, extremadamente disparatada y referenciando al cine de bajo presupuesto de los setenta, Teixeira construye un espacio en donde todo está permitido, donde todas las represiones se dejan de lado y su película, más allá de cualquier objeción que pueda plantearse, respira innegablemente un aire de absoluta libertad.

Plagada de referencias cinéfilas (que van desde “Over the Rainbow” en el Mago de Oz hasta las zarpadas monjas de Almodóvar de “Entre tinieblas” pasando por el western, el cine de acción clase B y las road movies), en un primer momento aparecen tantos elementos agolpados, todos transgresores, provocadores y políticamente incorrectos, que se hace difícil entrar en el clima que plantea Teixeira, donde todo es bizarro y disgresivo, potenciado y apuntando a generar un shock visual en el espectador.

Monjas plantando marihuana, sexo explícito, asesinatos, juguetes sexuales, travestismo en el convento: todos elementos que además se ven subrayados con una mirada que se regodea en lo desagradable, en lo antiestético, para construir una fábula de este nuevo Brasil que parecía venir latiendo, esta nueva era política que se vive en la actualidad.

Con lo cual el film de Teixeira se erige como un potente alegato contra la libertad, las minorías, los diferentes y sobre su última parte, logra ubicar un poco más las piezas del explosivo y caótico esquema, generando en esa familia itinerante un mensaje poético sobre la libertad y el sentido de fundar una nueva conciencia.

Seguramente estos valores más el riesgo estético que toma la película en todo momento, fue lo que hizo definir al jurado y otorgar el premio a una película tan difícil de asir, extrema, experimental, con una locura que por momentos raya el “mamarracho”, para dejar paso, cuando sedimenta, a un testamento a favor de la contracultura y en pos de esta libertad y el propio placer que no debe ser quitado por ningún poderoso. Tuvieron menciones del Jurado “LLUVIA DE JAULAS” y “CONSTRUCCIONES” –esta última también ganadora del premio del público- que ya hemos reseñado en notas anteriores.